Editorial Comentarios

Malecón 2000

La hora de la patria había llegado.

Un baile sería el mejor pretexto
Mientras  buscaban  lugar y momento preciso para reunirse con los demás patriotas, surge la idea de complacer  a la joven Isabel
Morlás, hija del Tesorero Real  que apoya la revuelta. Villamil ofrece los salones de su residencia (ubicada en el Malecón  entre la actual 9 de Octubre y Elizalde), y su esposa Anita Garaicoa queda  encargada de coordinar la fiesta en unión de José de Antepara. Así,  la noche del 1o de octubre, mientras las damas comprometidas danzaban  en el gran salón con los invitados, en una   habitación  del  fondo,  los

patriotas se juramentaban en “La Fragua de Vulcano”.

Alguien los puso al descubierto
El día 7 se enteran de que el Gobernador Pascual de Vivero sabe del movimiento. Villamil propone posponerlo y solicitar apoyo a  Bolívar  o  a  San Martín, a  lo  que  Febres Cordero se opone,  exponiendo  un   valioso
razonamiento: la independencia de esta provincia tiene  que  ser  conquistada por esfuerzo  de  sus  propios hijos y  así  se  procederá  a  pesar  de  todos  riesgos. Pedir ayuda, disminuiría la gesta de los guayaquileños.

Continua

Crónica

Siglo XXIX La aurora gloriosa se aproxima
Olmedo y Rocafuerte destacan en las Cortes de Cádiz

La hora de la patria había llegado
La hora de la emancipación andaba cerca

La provincia libre traza el rumbo de su historia
El padre de la Patria

La Goleta Alcance
Embarcación mercante

 Nuestros Símbolos
La Bandera y sus Escudos

Nuestra Primera Constitución 
Aprobado por el Colegio Electoral de la Provincia

Las madres de la Patria 
Mujeres guayaquileñas desempeñaron un rol trascendental

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