1820.-
Después del paso dado por los patriotas quiteños el 10 de agosto de 1809, era imposible
contener el fermento revolucionario que bullía en el alma de los patriotas guayaquileños
y de quienes sin haber nacido en este suelo, estaban convencidos de que la hora de la
emancipación andaba cerca.
Antecedentes
Apoyados en la
discreción de sus mujeres, los revolu- cionarios se reunían clan- destinamente para
estudiar la mejor forma de dar el golpe, hasta que tres oficiales del «Numancia»,
expulsados del Perú por sus ideas subversivas, que iban de paso a Venezuela, su tierra natal, al
hacer escala
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en
este puerto, prendieron la chispa
del gran incendio.
El mayor Miguel Letamendi y los capitanes León de Febres Cordero y Luis
Urdaneta, se pusieron en contacto con el teniente coronel Gregorio
Escobedo, segundo jefe del batallón Granaderos de Reserva, para planificar
el golpe militar, mientras
Villamil y Antepara, actuaban como coordinadores entre los militares y civiles
guayaquileños dispuestos a luchar por la independencia.
La ciudad tenía
alrededor de 13.500 habitantes y 1.50O hombres integrando la guarnición de la plaza,
muchos de los cuales, también deseaban el cambio. De manera que no había tiempo que
perder.
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